AlbaceteTapas
Calentando la plancha
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Calentando la plancha
Cuatro reglas de barra
Las reseñas las hace la peña, pero la peña tiene sus reglas. Aquí están, sin tecnicismos legales: lo que pedimos y lo que no tragamos.
Qué probaste, cómo te trataron, qué te llevó allí. Las generalidades no ayudan a nadie.
Foto del plato tal cual te llegó. Sin filtros, sin retoques. Si está rica, ya se nota.
Si fuiste un día concreto y algo no fue como esperabas, dilo. Pero no juzgues un bar entero por un mal día.
Las reseñas con nombre real pesan más que las anónimas. Las verificamos cuando alcanzan visibilidad.
Si un bar pasó por una mala época y mejoró, edita tu reseña. La comunidad lo agradece.
A los dueños, a los camareros, a otros clientes. Cero.
Si vienes a vender tu propio bar criticando a la competencia, te detectamos y te bloqueamos.
Ni para inflar bares (lo detectan patrones) ni para hundirlos (lo detectan denuncias). Baneo permanente.
Si la foto está sacada de Google o de Instagram de otro, no entra. Tus fotos o nada.
Una reseña no es un parte médico. Las alergias graves se hablan con el bar, no se publican como queja.
Sin algoritmos opacos. Cualquier reseña pasa por estos pasos si alguien la denuncia.
Desde la ficha del bar, con tu cuenta. Pedimos registro para evitar reseñas falsas.
Tu reseña aparece automáticamente. No moderamos antes (eso sería censura).
Si una reseña rompe estas normas, la revisamos y la retiramos.
Si retiramos algo y no lo ves claro, escríbenos y lo revisamos con otros ojos.
“Una mala reseña honesta vale más que diez fakes”
— el equipo de AlbaceteTapas